miércoles, 2 de marzo de 2016

Vivo en el patio 3

Apuestas sociales que contribuyen con el empoderamiento personal y colectivo de las implicadas.

Me refiero a las chicas de la Cárcel de Mujeres de Manizales. En mi tercer año como facilitadora en lectoescritura del Centro de Reclusión de Mujeres de Manizales, me complace convocar y encontrar un grupo entusiasta, que quiere seguir sumando por un espacio con voz, a pesar de las rejas.

El título de esta entrada Vivo en el patio 3 tiene un significado especial, porque nos lleva a soñar en qué patio vivimos... ella, la chica de la cárcel que hizo referencia al nombre, sonreía mientras se le preguntaba sobre las expectativas que tenía sobre el taller a lo largo de este año, ella sólo dijo, "quiero decir que vivo en el patio 3 y me gusta escribir", es una respuesta simple aparentemente, pero invita a repensar dónde vivimos, qué queremos y cómo lo queremos manifestar, lograr.

La labor en la cárcel es gratificante, deja huellas en el ser que permiten transformación, contar con las manos y el corazón de mujeres que por diversas razones perdieron la libertad y hoy quieren exponer sus sentires y saberes a través de la tinta y el papel es ya un mérito grande para la sociedad. A lo largo de estos pocos años, he visto la resignificación de muchas mujeres, al descubrir el poder de la palabra a través de sus escritos.

Para este 2016 la invitación es continuar con la producción del periódico Vida Ambiental, desarrollar narrativas, cuentos, intervenciones poéticas, artísticas y culturales; actividades que hacen parte el programa de lectoescritura propuesto por el Banco de la República de Colombia; y contribuir así, con la dignidad humana a pesar del encierro y otras condiciones adversas a la voluntad individual del ser humano.

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