Una de las mejores maneras de encarar la vida es asumir con alegría lo que se vive.
Subirse al barco y emprender el crucero... donde puedes pisar tierra cuando hayas terminado la tarea.
Hay viajes que traen gratos momentos y experiencias dignificantes, aun cuando se tornen difíciles.
A la fecha, el crucero me ha regalado la mejor compañía, esa Yo, la que tenía olvidaba y con quien poco compartía. Otros tiempos han llegado!!! y las culpas, cargas y demás, han quedado por allá en el rincón de los momentos propios de la transformación.
Amo mis cabellos largos y despeinados, la sonrisa tranquila y sincera al levantarme cada día y enfrentar los retos que el universo me regala. ¡Gracias vida!



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